
¿Qué es por lo que estamos pasando?
Actualmente nos encontramos en tiempos de distracción severa, existen distractores por todos lados, en la casa, en el transporte, la escuela y en nuestras manos. Estos distractores hacen que nuestras emociones estallen en nuestro cerebro provocando estímulos sin descanso. Algunas mentes se encuentran asqueadas, saturadas de información, esto hace que la memoria no pueda registrar tantas emociones o momentos.
Las personas viven en una constante competencia, exigiéndose objetivos que nunca podrán ser alcanzados, como un auto-engaño que pasa desapercibido pero socialmente aceptado. Es triste la persona que busca complacer a desconocidos y conocidos, pero es más triste el que quiere complacer a seres inexistentes.
La familia se desintegra con la excusa de la libertad personal y financiera, los padres se dividen en objetivos individuales, los dispositivos móviles se vuelven los consejeros de las juventudes, volviéndose presas de seres despiadados que saben de esta situación, que salen de casería día con día en busca de su dosis perversa. Estos jóvenes odian la iglesia, el estado, la familia y la escuela, sus razones válidas tendrán, se alejan de todo para caer perdidos en un su mundo de ansiedad y depresión que los devora poco a poco buscando las dosis de dopamina en un like, que sirve como combustible para no cortarse la vida.
